viernes 6 de agosto de 2010

ORIGEN


No es “Origen” una película fácil. Es mas, resulta una película confusa y difícil de seguir. Una película que necesita ser vista una y otra vez para entender un complejo argumento donde se transgreden muchas de las normas del lenguaje cinematográfico. Y no obstante “Origen” es un fascinante ejercicio de fantasías paralelas donde se reflexiona sobre la identidad, la mentira y sobretodo sobre la complejidad de la mente humana. La historia, en principio, parece básica aunque el director (apoyado en un no siempre acertado guión) intenta agarrar un caballo en momentos desbocado y en otros momentos demasiado lento pero que logra llevarlo hasta la meta y hacerlo ganador. ¿Por que? Porque la última hora de “Origen” es el momento cinematográfico mas importante de los últimos años. Y hasta aquí se puede contar. Desentrañar las claves de porque durante el metraje bostezamos para -a continuación- quedar “literalmente” clavados en la butaca sería desentrañar un espectáculo de acción tan virtuoso (como tramposo) donde lo que sucede siempre es una vuelta de tuerca mas. Mientras en películas como “matrix” (de la que “Origen” parece falsa deudora) la historia es la base para la acción aquí la acción es la base para contar una historia tan compleja que -en determinados momentos- resulta difícil de seguir. No obstante la continua sucesión de sueños dentro de sueños crean una suerte de metalenguaje donde todo puede suceder y sobretodo donde se nos ofrece un discurso -de nuevo confuso- como nunca se ha visto antes. ¿Es “Origen” una buena película? Desde luego que si aunque se queda a escasos centímetros de ser perfecta por culpa de los excesos (de información, de metraje, visuales, sonoros...) que en momentos nos obliga a preguntarnos que está sucediendo realmente y si todo cuanto nos cuentan es importante. Por supuesto que no. El argumento está trufado de trampas dispuestas para confundir al espectador y prepararlo para un espectáculo nunca antes visto. El problema es que las trampas confunden demasiado y cuando llega el momento de la acción (la ultima hora) estamos demasiado confundidos intentando comprender que sucede para disfrutar del magnifico (por quintuplicado) espectáculo. Y es una lastima porque si con la entrada, en vez de regalarnos esa peonza que tanto nos hace pensar (innecesariamente) en la película, nos regalasen un papel que dice “no pienses, disfruta”, posiblemente la primera lectura de “Origen” sería mucho mejor de lo ya es. A punto han estado de crear lo que todo buen aficionado al cine desea: calidad y espectáculo por igual. Aunque valga la pena verla una y otra vez solo por esa -deconstruida- escena de acción (avión / furgoneta / hotel / bunker / ciudad) comprimidos en los últimos 60 minutos.

A favor: la reescritura de una nueva manera de entender el cine de acción. La (apabullante) escena de acción paralela de su ultima hora dividida en el tiempo y en el espacio. El “mcguffin” hitchckockiano elevado a la quintaesencia (y nunca mejor dicho).

En contra: La confusión de su argumento (demasiada información). Que tarde tanto en arrancar. La (absurda) utilización de la música de Edith Piaf (aprovechando que Marion Cotillard está en la película).